Un gestor de hábitos y rutinas con mecánicas de RPG: cada cosa que haces en tu día real alimenta a un personaje con estados, habilidades y misiones.
«Relaciones pide algo de atención. No hace falta mucho para empezar.» El Escriba · lo escribe la app, no tú
Otras apps te dan puntos por marcar una casilla. Aquí los estados se calculan: si duermes mal tres noches, al día siguiente tu personaje amanece con menos energía, menos concentración y peor ánimo. No hay casilla que marcar para arreglarlo — hay que dormir.
Creas lo que quieras seguir y la app se encarga del resto. Cada mañana tienes en el Tablón lo que toca hoy.

Diarios, semanales, mensuales o anuales. Eliges los días, cuántas veces al día y hasta cuándo. Aparecen solos el día que toca.

Lo que hay que hacer una vez: la cita del dentista, montar el armario. Para hoy, para una fecha concreta, o guardadas en «Algún día» sin prisa.

Lo grande, partido en pasos. Un proyecto con sus sub-objetivos, o una habilidad con fases que construyes a tu ritmo.
Cada misión cuenta para un área de tu mapa. Por eso el mapa se mueve solo: no rellenas un cuestionario, haces cosas.

Seis áreas que suben cuando las cuidas y bajan solas cuando las dejas. Cinco rachas verdes no te avisan de que llevas un mes sin llamar a nadie. Un 29 % en rojo, sí.

Si rompes una racha de cuarenta días: «cuarenta días es mucho, empezamos otra». Si un día no haces nada: «hoy descansaste, también cuenta». Y no te persigue con notificaciones.

Funciona sin conexión y sin anuncios. Por defecto tus datos se quedan en tu móvil, no necesitas cuenta, y puedes exportar tu partida a un archivo que es tuyo.
Cada día que usas la app deja un registro. Después de dos meses puedes ver la evolución completa: cómo han cambiado tus estados y qué áreas de tu vida han subido y cuáles siguen igual que al principio.
El mapa te dice dónde estás. Las estadísticas te dicen hacia dónde vas. Juntos contestan la única pregunta que importa: ¿es la dirección que quieres?
Así se ve en el móvil
HeroPath está en pruebas cerradas. Déjame tu correo y te
escribo el día que se pueda instalar. Nada más.
Después
te llegará un correo para confirmar que la dirección es tuya.
Te acabo de enviar un correo para confirmar que la dirección es tuya. Ábrelo y pulsa el enlace — hasta que lo hagas no te apunto en la lista.
¿No aparece en unos minutos? Mira en spam o en promociones: los primeros correos de un remitente nuevo se esconden ahí a menudo.